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9/24/2007 Posted In Edit This 0 Comments »

http://www.maltratopsiquico.com/

Que lastima que ya no se pueda acceder a esa excelente pagina, pero aqui va mas de mi recopilacion que hice de esa pagina....

Qué Es Defenderse
Cómo Encontrar Ayuda
Pautas de Auto-Defensa
Que NO Suelen Funcionar
Pautas de Auto-Defensa
Que SÍ Suelen Funcionar
Frases de Auto-Defensa
Frases de Auto-Afirmación


Qué Es Defenderse


La defensa constituye el tema más importante de todos los concernientes al Maltrato Psíquico. Sin una defensa adecuada contra el Maltrato Psíquico, todos los demás conocimientos resultan superfluos: Todas las teorías y conocimientos del mundo resultarán inútiles si no sirven para defenderse eficazmente ante un Maltratador.

El mejor conocimiento que una Víctima puede adquirir
acerca del Maltrato Psíquico es aquel que le describa
con la mayor precisión posible
cómo defenderse eficazmente.

Ante todo Maltrato Psíquico es inevitable reaccionar de una forma u otra, pero las reacciones naturales de cualquier tipo de Víctima suelen resultar demasiado impulsivas, inadecuadas o poco eficaces, por lo que, a corto o a largo plazo, acaba haciéndose necesario hallar soluciones o medidas defensivas de otro tipo.

MaltratoPsiquico.Com considera como defensa verdaderamente eficaz a todo conjunto de acciones que logre, o bien una disminución, o bien la eliminación total de la situación de Maltrato Psíquico, con total independencia de si dicho logro cambia o no al Maltratador.

Defenderse del Maltrato Psíquico no significa cambiar, ni la personalidad, ni los problemas psíquicos del Maltratador.

La "personalidad" de las personas, por definición, no puede cambiarse: Sólo algunas de sus manifestaciones, es decir, algunos de sus procesos mentales y de las conductas que se derivan de dichos procesos. Ningún tipo de defensa contra el Maltrato Psíquico permite cambiar al Maltratador, aunque sí parte de su comportamiento mental y conductual.

Sin embargo, pese a tal posibilidad, la gran mayoría de los Maltratadores no pueden cambiarse de manera no profesional, es decir, sin un complejo y difícil tratamiento terapéutico, y, además, nunca se hallan dispuestos a aceptar tan siquiera la sugerencia de necesitar uno.

De todo ello se deriva que una defensa eficaz consistirá en aquella que se basa, ante todo, en un cambio de la Víctima, y no necesariamente del Maltratador, repercutiendo dicho cambio en un cese total o, como mínimo, significativo del Maltrato Psíquico.

No se puede cambiar a un Maltratador, sino tan sólo influir en determinadas conductas o actitudes para que se facilite, junto al cambio de la Víctima, el mayor éxito posible de las acciones emprendidas por ésta.

Es imprescindible un cambio básico personal de la Víctima. Sin éste, todo intento de cambio dirigido al Maltratador estará destinado al fracaso. En caso de que se pudiera lograr lo inverso (cambiar primero al Maltratador), las pautas conscientes e inconscientes de comportamiento de la Víctima responsables hasta entonces del mantenimiento del Maltrato, actuarían como restituidoras del mismo, volviéndose al punto de partida.

Sólo resultará realmente efectivo un cambio inicial de la Víctima, sobre todo el que abandone todas aquellas pautas de defensa que no sólo no funcionan, sino que refuerzan y, además, son capaces de hacer volver a hacer surgir un Maltrato aparentemente extinguido.

Por otra parte, los tipos o pautas de defensa que aquí exponemos pueden resultar claramente eficaces, pero ninguno deberá considerarse mejor o más apropiado que otro, ya que su eficacia dependerá de cada caso en particular así como de su conveniente o adecuada aplicación.

La persona que considere adoptar una defensa, deberá escoger la que crea más apropiada para su caso en particular (normalmente, varias), en base a sus posibilidades: a su personalidad, al contexto social, a sus habilidades, a la personalidad del Maltratador, etc.

Por ello, debe aclararse que:

MaltratoPsiquico.Com no se responsabiliza de las consecuencias derivadas de la adopción de las medidas defensivas aquí expuestas.

Resulta imposible indicar la mejor forma de defensa ante el Maltrato Psíquico, debido a la complejidad del tema y a las grandes y sutiles diferencias que existen entre todos los casos. Toda Víctima se hallará siempre obligada a escoger de manera única y personal la forma defensa que considere más adecuada para su caso, por lo que su éxito o fracaso será siempre de su exclusiva responsabilidad.

Existen pautas de defensa socialmente estipuladas, algunas eficaces y otras poco eficaces e, incluso, completamente ineficaces.

Por ejemplo, la conocida actitud de "pasar" del Maltratador (o "no hacerle caso") resulta completamente inútil en la gran mayoría de los casos, ya que el Maltratador insistirá una y otra vez, y de diferentes maneras, por lo que cualquier persona sana y/o normal acabará por acusar los efectos de su Maltrato. Sólo en aquellos casos de Maltrato Breve o Circunstancial tal defensa funcionará (por ejemplo, cuando el Maltratador sólo está durante un rato en la cola de un banco, y después ya no lo veremos nunca más).

La idea de "Parar los pies" sí que puede resultar de ayuda, pero más bien al principio. En momentos muy avanzados del proceso de Maltrato Psíquico, la gran mayoría de los tipos de defensa existentes resultan ineficaces. Por otra parte, la actitud de "Parar los pies" tampoco indica el "cómo" hacerlo.

Por lo tanto, independientemente del tipo de defensa escogido en sí, el éxito de una eficaz defensa contra el Maltrato Psíquico se relaciona estrechamente con su correcta y oportuna aplicación, así como en la activación de recursos psicológicos tales como la persistencia, la paciencia, el auto-control, la habilidad personal, los conocimientos, etc.

Debe aclararse además que existen técnicas psicológicas altamente eficaces, pero que NO existe una sola tan contundente y de efecto inmediato que acabe con el Maltrato Psíquico de un solo golpe cuando éste ya se encuentra en una fase avanzada. Sólo en un primer momento de Maltrato Psíquico puede hacerse algo con éxito rápido y prolongado.

En cuanto a la complejidad que suelen presentar los problemas de Maltrato Psíquico, se recomienda:


- que la Víctima intente desarrollar sus propias pautas o "estilo defensivo", en base a sus cualidades personales y su situación personal.
- apuntarse las ideas que surjan e ir organizándolas poco a poco hasta lograr tenerlas bien claras y definidas.
- practicar con situaciones de Maltrato Psíquico de poca intensidad, antes de enfrentarse a un verdadero Maltratador.

Cómo Encontrar Ayuda

A pesar de que existen muchas formas de defensa contra el Maltrato Psíquico claramente efectivas, en la práctica su aplicación no suele ser sencilla y puede dar resultados muy frustrantes si no se está preparado, si no se dispone de una habilidad suficiente o si el caso en particular directamente no permite aplicarlas.

Por lo tanto, en un principio al menos, la mejor defensa ante el Maltrato Psíquico consiste en encontrar una ayuda profesional lo más efectiva posible (ya no digamos, efectiva).

Tanto para solicitar cualquier tipo de ayuda o información, como para situaciones de emergencia, se puede:

consultar un listado de direcciones y teléfonos en el apartado Direcciones y Teléfonos de Ayuda del presente portal, donde aparece una serie de centros especializados y profesionales.
consultar cualquier guía de teléfonos.
consultar en cualquier buscador de Internet escribiendo palabras-clave, como: Maltrato, Malos Tratos, Mobbing, Asociación Feminista, Fundación, Acoso, Acoso Moral, Acoso Sexual, etc.
preguntar a contactos personales (familiares, amigos, conocidos, compañeros, etc.) por un profesional de confianza.
Por otra parte, cabe reconocer que hallar una ayuda profesional suele resultar una tarea ardua, penosa y, a veces, inútil, por no decir que es bien sabido que no toda ayuda profesional resulta adecuada o mínimamente satisfactoria.

En el caso del Maltrato Psíquico, especialmente, la total ineficacia que muchos profesionales suelen presentar ante una Víctima es hartamente frecuente, no tanto debido a la complejidad del tema, sino, sobre todo, a la ignorancia acerca del mismo.

Como sea, a la hora de encontrar ayuda ante un Maltrato Psíquico, los profesionales más adecuados serán aquellos más claramente capacitados para brindar a la Víctima recursos legales y psicológicos lo más eficaces posibles. Principalmente, aquellos que permitan frenar el Maltrato en el plazo de tiempo más corto posible, posponiendo otro tipo de soluciones o alternativas.

En el plano psicológico o psicoterapéutico, la Víctima debería hallar un profesional capaz de establecer junto ella un conjunto de objetivos bien claros y bien factibles de ser cumplidos de inmediato, a lo sumo en semanas o meses, dejando para una posterior etapa la posibilidad de análisis profundos o metodologías demasiado rígidas, ortodoxas, intelectualistas o extremistas (lamentablemente, demasiado comunes).

Idealmente, debería ser la libre voluntad de la Víctima lo que determinara la elección de la psicoterapia que más le convenga, y no su desesperación, ni su ignorancia acerca del abanico de psicoterapias existentes, ni la ignorancia del terapeuta, su insensibilidad, soberbia, negación (tanto de la realidad de otras alternativas como de la misma realidad del Maltrato), etc. etc.

Los objetivos terapéuticos demasiado abstractos, sutiles o ambiciosos suelen perpetuar el Maltrato Psíquico al actuar negando la realidad concreta (no abstracta) del mismo, minusvalorando y despreciando los sentimientos de la Víctima junto a todas las demás consecuencias derivadas del Maltrato y, en definitiva, estableciendo la más absoluta complicidad con el Maltratador.

Por evitar una -por demás, teórica- complacencia con los síntomas de la Víctima, se acaba cayendo en otra muchísimo más grave: la de los del Maltratador, situando al psicoterapeuta en una posición de agresor dominante, que, a todo esto, trabajará sobre la base de -como es habitual- un conflicto infantil, o bien inexistente o, como mínimo, demasiado distorsionado.

Los planteamientos que siempre atribuyen a sus pacientes el ver equivocadamente en los demás a un padre o a una madre, o el hallar características de los mismos en personas carentes de ellas, corren un serio peligro de perder su verdad si se sitúa al profesional correspondiente en un papel tan claramente falseado. Si el mismo psicoterapeuta se muestra como uno de los padres, pero de una manera diferente o incluso peor de lo que en realidad fueron, nunca se sabrá cómo son ni cómo fueron realmente para la Víctima. Como mínimo, buena parte de la neutralidad y objetividad profesionales se verán así seriamente comprometidas (en el sentido no precisamente deseable de la palabra).

La eficacia de esta clase de métodos, en etapas posteriores al Maltrato (o en otros tipos de problemáticas humanas), repetimos, no es lo que aquí se cuestiona, sino su aplicación específica en los casos de Maltrato Psíquico y, sobre todo, en el momento de mayor dominio del Maltratador y de mayor gravedad y urgencia de las consecuencias para la Víctima. Cuando los ánimos se hallen más calmos -y siempre y cuando realmente competa-, una psicoterapia más pausada tendrá consiguientemente mayores probabilidades de éxito. En otras palabras, recurriendo a un improvisado refrán: "A ánimos sosegados, psicoterapias sosegadas".

En el plano legal, la Víctima debería hallar idealmente un profesional especializado en casos de Mobbing, Acoso, etc. o, al menos, un profesional que esté habituado a ellos.

También podemos encontrar aquí dificultades metodológicas, de ética profesional, etc., pero las mayores dificultades se hallan especialmente en el terreno de la legislación actual y en lo referente a la aportación de pruebas o demostración del Maltrato.

En cuanto a la legislación, existen algunas formas inespecíficas relacionadas con el Maltrato Psíquico, como "daños y perjuicios", "daños morales", "amenazas", etc. gracias a las cuales un profesional más o menos habilidoso puede llegar a ayudar eficazmente a la Víctima de Maltrato Psíquico en muchos casos.

En cuanto a la aportación de pruebas, tema erróneamente temido por las Víctimas, existen tests psiquiátricos altamente eficaces, así como la posibilidad de aportar testigos, grabaciones en audio o video e, incluso, informes de investigación privada (de detectives).
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TUS DERECHOS

Cómo Demostrar el Maltrato Psíquico


Pautas de Auto-Defensa Que NO Suelen Funcionar

De Respuesta Pasiva:

Perdonar al Maltratador
Ignorar al Maltratador ("Pasar de Él / Ella")
Negar la Existencia del Maltrato

De Respuesta Activa :

Respuesta Reparadora (Intentar Cambiar al Maltratador)
Respuesta Agresiva (Reaccionar con Maltrato)
Respuesta Autoagresiva (Reaccionar con Maltrato a Uno Mismo)

Establecer Falsas Alianzas

Intentar que el Maltratador Admita Algo

Bromear
Responder con Ironías o Comentarios Especialmente Inteligentes

Perdonar al Maltratador


Por sí solos, el perdón y otras respuestas pasivas afines como Olvidar, Dar la otra mejilla, Justificar al Maltratador, Exculpar al Maltratador, Darle otra oportunidad, etc. no suelen solucionar nada, a menos que:


- se trate de un Maltrato Breve o Circunstancial, donde la relación Víctima-Maltratador es efímera y ninguna de las partes tiene la intención de prolongar más el problema. En estos casos, todo queda como un "error" o un "malentendido", y directamente se perdona o "disculpa" sin más.
- tales respuestas sean ejercidas en combinación con otros tipos de defensa o respuesta contra el Maltrato. En estos casos, se evita caer en la inutilidad de la venganza, pero también en la inutilidad del simple perdón.

El perdonar sin más es uno de los tipos de respuestas que más les encantan a los Maltratadores ya que con ellas se les concede la libertad de seguir maltratando. Un Maltratador jamás aprovecha la oportunidad que le brinda el perdón de la Víctima para hacer las paces (al menos, mientras mantenga su posición superior de poder), y se vale de la "buena voluntad" (normalmente, bajo la forma de ingenuidad) de ésta para tener que ser perdonado innumerables veces. Pero sólo tenemos dos mejillas y, el Maltratador, infinidad de puños.

Ignorar al Maltratador ("Pasar de Él / Ella")


Consiste en evitar reaccionar verbal, gestual o emocionalmente frente a cualquiera de las conductas del Maltratador, por más provocadoras, ofensivas, hirientes, ultrajantes, denigrantes, etc. que resulten éstas para la Víctima.

Ignorar al Maltratador es lo que muchos suelen aconsejar a las Víctimas bajo la forma de "No le hagas caso" o "Pasa de él / ella".


Pros: Eficaz para Maltratos Circunstanciales o efímeros, donde la relación con el Maltratador es pasajera y ya no se le volverá a ver. Ej. En la calle, en un tren, en una fiesta, etc.


Contras: Muy poco eficaz cuando se convive de manera estable con el Maltratador, ya que éste estudiará a la Víctima hasta encontrar aquello que más le duela, sus puntos débiles, etc. para adaptarlo a las agresiones, que -por supuesto- repetirá en toda ocasión que le parezca adecuada.

Por otra parte, el ignorar al Maltratador también puede provocar en el mismo una mayor irritación o agresividad al comprobar la falta de reacción ante sus provocaciones, lo que puede provocar a su vez, no sólo que siga con el Maltrato, sino que, además, haga que éste sea aún mayor ("¡A mi no me ignores!", "¡Te estoy hablando!", "¡No me des la razón como a un loco!"). Recordemos que los Maltratadores necesitan que se les siga el juego, y se ponen muy nerviosos cuando no se lo hace (aunque el no seguirles el juego también les viene bien como excusa o justificación para Maltratar igual o más).

Negar la Existencia del Maltrato


Consiste en:
- afirmar que, en un caso dado, no hay Maltrato Psíquico, habiéndolo.
- hacer como si el mismo no existiera, estando presente.
- como mínimo, restarle importancia al mismo.

Actitud omnipresente por excelencia, hartamente habitual en amas de casa a lo largo de innumerables siglos de Historia del "Hombre" (término éste más adecuado, en este caso, que el de "Humanidad"), en conocidos -y sobrevalorados- tipos de psicoterapia, en tantas sociedades dictatoriales, en tantas sociedades sacralizadas, en tantas sociedades pseudodemocráticas... y, por sobre todas las cosas, actitud omnipresente en todo Maltratador.

La Negación del Maltrato, al igual que la de perdonar sin más, entusiasma sobremanera a cualquier Maltratador, así como a todo Tercero dispuesto a lavarse las manos cuanto antes mejor o, incluso, a ponerse de parte del primero (lo que viene a ser lo mismo, pero en un sentido más activo). Si no hay Maltrato, por lo tanto no hay Maltratador y, por lo tanto, no hay responsable alguno: ¡Vía libre!.

La pregunta inmediata puede ser: ¿Por qué una persona o, incluso, toda una sociedad puede llegar a resultar tan complaciente, benévola, conformista y, más que probablemente, ingenua, con algo que le daña, deteriora, vulnera o perjudica seriamente?

Proponemos dos explicaciones:

- porque cree o prefiere creer que el Maltrato que está recibiendo realmente no le perjudica o, por lo menos, que hay otros asuntos más importantes que reclaman mayor atención.
- porque a cambio del Maltrato obtiene uno o más beneficios o ventajas que le compensan o cree que le compensan.

Todo Maltrato, una vez establecido, perjudica seriamente a cualquier persona o sociedad, y todo Maltrato aporta beneficios o ventajas que, a mediano o largo plazo, realmente no compensan nada. Por ello, la negación como forma de eludir el Maltrato suele resultar especialmente absurda.

Respuesta Reparadora (Intentar Cambiar Al Maltratador)


Consiste en intentar cambiar al Maltratador a través de frases, regalos, afecto, comprensión, apoyo, inclusión de Terceros (un nuevo hijo, un/una amante, etc.), paciencia, etc.

Pros: Ninguno, salvo un posible alivio pasajero. El Maltratador volverá a actuar una y otra vez de la misma manera.
Contras: Todos. Por más hábil que se considere una Víctima de Maltrato Psíquico, cualquier intento o esfuerzo por hacer cambiar al Maltratador siempre acaba resultando completamente inútil, porque a éste no le interesa cambiar, porque la misma Víctima persiste en actitudes que impiden un verdadero cambio, etc.

Como ya se ha adelantado más arriba, no se puede cambiar a un Maltratador, sino tan sólo determinadas conductas o actitudes que faciliten, junto al cambio de la Víctima, un cese total o parcial del Maltrato.

Toda Víctima de Maltrato Psíquico suele confundir la respuesta reparadora con una verdadera y eficaz defensa contra el mismo, porque ambos comportamientos están destinados a intentar que el Maltratador deje de Maltratar.

Sin embargo, el cambio de la respuesta reparadora apunta a un cambio de personalidad o, directamente, a cambios que realmente no lo son por no aportar estructuralmente nada nuevo (lo que sería el conocido "más de lo mismo").

Respuesta Agresiva (Reaccionar con Maltrato)


Entendemos aquí "Agresión" como: El Insulto, la Venganza, el "Ojo por ojo" o el "Pagar con la misma moneda", el "Fuego con fuego", el Amenazar o el "Enseñar los dientes", el Agredir Físicamente, las Burlas, Indirectas, Ironías, Insinuaciones, el "Rebotarse", etc.

El reaccionar con otra agresión no es más que una forma de venganza, y está más que demostrado a lo largo de toda la Historia de la Humanidad que toda venganza lleva a lo siguiente:

-
el agresor inicial no percibe la agresión devuelta como un acto de justicia, sino como una injusta agresión gratuita (sea cual sea la verdad).

- debido a ello, el agresor inicial responde con una nueva agresión o "contravenganza".

- el agredido inicial percibe la respuesta a su venganza también como una injusta agresión gratuita.

- si el agredido inicial persiste en la venganza como solución al conflicto, y el agresor inicial también, se crea un círculo vicioso de venganzas y contravenganzas que sólo finalizará con la destrucción de una o de ambas partes, con una rendición o con la intervención de un agente o factor externo.

Además de actuar como potentísimo incrementador del Maltrato Psíquico y, por lo tanto, de no solucionar nada, el reaccionar con otra agresión es en muchos casos, precisamente, seguirle el juego al Maltratador, es decir, dejarse llevar por sus provocaciones y reaccionar como él quiere: de manera enfermiza.

Una tercera gran desventaja resulta también aquella respuesta demasiado agresiva que puede caer en la ilegalidad o, como mínimo, en el vituperio de Terceros.

El mayor sentido positivo de reaccionar con una agresión -si es que existe alguno- es la simple descarga emocional primaria que se lleva a cabo sin una mínima racionalidad de por medio. Pero ni siquiera ello resulta demasiado ventajoso, ya que el alivio inicial de las tensiones siempre vuelve a recargarse tras cada contravenganza (la cual siempre llega, por más que la Víctima quiera creer inmodestamente lo contrario, y bien pronto). Además, el responder agresivamente siempre implica el dejarse arrastrar por el dictamen de los impulsos o actos reflejos más básicos y, para ello, ya existen muchos deportes.

En definitiva, las reacciones del tipo de la venganza jamás apaciguan o "machacan" al otro, ya que el otro siempre se considerará el injustamente agredido u ofendido y, consiguientemente, exigirá una importante compensación o resarcimiento (proporcional o no).

Sólo la agresividad como defensa puede resultar eficaz cuando:

- no existe posibilidad de respuesta de la otra parte, lo que rara vez sucede.
- resulta de tal contundencia, que realmente finaliza con el Maltrato, lo que también es muy difícil que suceda.

Por supuesto, siempre debe tenerse en mente que, ante cualquier tipo de Maltrato, la agresividad suele surgir en la Víctima como reacción automática o natural ante las agresiones recibidas. Sin embargo, la misma, en tal caso, debe intentarse dominar, para recurrir a otros tipos de respuestas realmente eficaces.

Aunque en un principio tales reacciones puedan suceder de forma perfectamente comprensible, jamás deben utilizarse como excusa o justificación para Maltratar, porque entonces se abrirá una problemática de dos Maltratadores (Maltrato Bilateral), en lugar de uno solo (Maltrato Unilateral).

Respuesta Autoagresiva (Reaccionar con Maltrato a Uno Mismo)


De manera equivalente a cuando intentan Superar el Maltrato Psíquico, muchas Víctimas deciden recurrir a falsas alternativas que, debido a las ventajas que de hecho conllevan, logran aliviarles e incluso a darles la sensación de resolver su problema. Sin embargo, tales supuestas ventajas suelen además ir acompañadas de terribles y autodestructivas desventajas que no sólo nunca llegan a acabar con el Maltrato, sino que añaden otros gravísimos problemas.

Algunas Víctimas recurren al uso de substancias (alcohol, cigarrillos, pastillas, drogas ilegales, etc.), otras a una ingesta enfermiza de alimentos (por exceso o por carencia), otras al juego patológico (ludopatías), otras a otra realidad (esquizofrenia y otras psicosis), otras -simplemente- se dejan morir en vida (depresión crónica)... y otras a Maltratar.

En realidad, todo ello son reacciones más o menos indirectas de alejarse de todo aquello que representa la Vida, en cuanto que implican opciones opuestas a la misma, es decir, opciones autodestructivas. Son reacciones que acaban por hacer daño, por exageradas y apresuradas, por ser producto de una serie de experiencias que han logrado desbordar a la Víctima y hacerle perder el control sobre su vida, obligándola a aferrarse a falsas compensaciones, que siempre se manifiestan en un excesivo apego a lo material (pastillas, dinero, comida, etc.) y, simultáneamente, a lo inmaterial (creándose su propia realidad o alejándose de ésta, distorsionándola, negándola, exagerándola, etc.).

Lamentablemente, ante el Maltrato Psíquico también existe la alternativa autodestructiva más rápida y directa de todas: El Suicidio.

Las ideas o pensamientos de Suicidio son sumamente frecuentes entre las Víctimas de Maltrato Psíquico. Ante considerables niveles de Maltrato Psíquico, muchas Víctimas comienzan a perder por completo toda esperanza de cambio, y acaban por considerar seriamente la posibilidad de poner fin a sus vidas. Algunas de ellas, finalmente lo ponen.

Ciertamente, el Maltrato Psíquico debilita la voluntad de seguir viviendo. Ante la imposibilidad de encontrar una salida para un sufrimiento del que se ignora cómo escapar, hasta la más férrea de las voluntades puede verse llevada al límite.

Muchas Víctimas acaban por recurrir erróneamente al suicidio como única alternativa posible frente al prolongado e intenso sufrimiento que les provoca el Maltrato Psíquico que viven o que han vivido.

Sin embargo, tales Víctimas desconocen que es el mismo Maltrato Psíquico aquello que les está induciendo a tomar esa decisión que en ese momento perciben como acertada.

Una de las mayores satisfacciones para
un Maltratador consiste, precisamente,
en lograr la destrucción total de su Víctima
sin que él parezca el verdadero responsable.

Ésta puede ser una definición de Suicidio.

Las Víctimas suelen desconocer que todo proceso de Maltrato Psíquico deteriora el uso óptimo o adecuado de las capacidades intelectuales (tanto la inteligencia como la memoria) y afectivas (el amor propio, la voluntad, la alegría, etc.) debido a las maniobras psicológicas del Maltratador.

El Maltrato Psíquico obliga a no pensar con claridad, obliga a olvidar aquello por lo que se lucha, a creer que la vida no vale la pena, a cometer gravísimos errores que en otro momento o en otras circunstancias la Víctima jamás cometería porque sabría claramente que su conducta se trata de un error, una locura y -sobre todo- una terrible injusticia para consigo misma.

Toda Víctima que recurre al suicidio corre el riesgo de tomar una decisión de la que poco más tarde podría haberse arrepentido si hubiera sido capaz de realizar una evaluación más completa y realista de sus verdaderas posibilidades (es decir, sin la nefasta influencia de su Maltratador).

Establecer Falsas Alianzas


A menudo existe la natural tentación de buscar apoyo en otra u otras personas para así poder ejercer más presión sobre el Maltratador, pero la Víctima debe evitar los tipos de unión que puedan acabar volviéndosele en contra debido a intereses encontrados.

Muchas de las alianzas que se establecen en un momento dado acaban por disolverse, creando incluso nuevos conflictos o, en definitiva, no habiendo resuelto nada. Suelen ser efímeras soluciones del momento, que, en el fondo, no se sustentan en una sólida base.

Sólo aquellas personas que claramente comprendan o, al menos, crean y confíen en la Víctima, sin otro posible interés de por medio, y que además presenten una mínima posición de poder sobre el Maltratador (es decir, que puedan influir sobre el mismo), serán las más adecuadas para hallar un apoyo defensivo realmente útil.

Intentar que el Maltratador Admita Algo


Esperar a que un Maltratador reconozca sus errores, así como esforzarse para conseguirlo, resulta una tarea inútil. Primero, porque todo Maltratador se considera demasiado perfecto como para cometer errores. Segundo, porque lo que la Víctima considera errores, para el Maltratador directamente son errores de la Víctima.

En última instancia, puede llegársele a convencer para que acepte admitir algún hecho aislado, pero al final ello no le impedirá volver a actuar como siempre lo hace. Al fin y al cabo, reconocer algo sin sentirlo realmente, estrictamente sólo son palabras.

Recuérdese además que el admitir una cosa tampoco soluciona nada aún para las personas normales, pues ello se trata sólo de un primer paso. ¿Qué puede esperarse entonces de una persona con demasiadas cualidades negativas?

Bromear


Algunas Víctimas, a veces intentan bromear con el Maltrato haciendo comentarios graciosos, como una forma de ignorarlo o para buscar alguna clase de complicidad con el Maltratador. Sin embargo, ello no sólo no suele evitar el problema sino que incluso suele reforzarlo, ya que quien responde con bromas ante una agresión da lugar a entender que no se respeta a sí mismo como persona o, incluso, al propio Maltratador. Ante el Maltrato jamás debe bromearse, ni siquiera la propia Víctima.

Por ejemplo, es el caso del niño que se hace el gracioso tras ser insultado o amenazado por un compañero de colegio. Ello puede hacer que éste parezca más despreciable, ridículo, etc. y, por lo tanto, más merecedor de recibir "castigo" correspondiente.

Responder con Ironías o Comentarios Especialmente Inteligentes


A menudo se cree que a través de los mismos, el Maltratador reaccionará cambiando su punto de vista y/o su comportamiento, pero ello nunca sucede porque siempre los interpreta como injustos ataques hacia su inteligencia y hacia su persona. Demostrar inteligencia hace quedar mal al Maltratador y, por lo tanto, hace que éste se enfade (por más verdades que se digan).

Además, las ironías encierran un tono burlesco o agresivo que el Maltratador interpretará de forma exagerada también como un ataque hacia él.

Toda Víctima que desee razonar inteligentamente con un Maltratador deberá evitar las ironías y utilizar argumentos que sean lo más correctos posibles desde el punto de vista de la Lógica-Matemática, evitando formas directas o indirectas tanto de alardeo como de ataque.

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Pautas de Auto-Defensa Que SÍ Suelen Funcionar


Negociar
Demostrar el Maltrato Psíquico
Descubrir el Juego al Maltratador
Identificar al Posible Maltratador
Perder el miedo a las represalias
Parar los pies enseguida
Evitar al Maltratador

Planificar la Huída
Evitar Discusiones Bizantinas
Asegurar la Independencia Económica
Demostración de Poder
Combinar y Repetir las Pautas de Defensa
Actuar Según Etapas
Mostrar Seguridad
Respuesta Fuera de Contexto
Ser Consecuente
No Obsesionarse Ante los Propios Fallos o Errores
No Anunciar Lo Que Se Va a Hacer
Identificar las Falacias
Identificar las Paradojas
Respuesta Paradójica
Comprensión y Explicación
Interpretación Psicoanalítica
Utilizar Contraproyecciones

Recuérdese que las pautas defensivas que aquí proponemos sólo suelen funcionar bajo su adecuada aplicación.

Negociar


Consiste en exponer la posición de cada una de las partes intentando acercarlas hasta llegar a un acuerdo que implique un beneficio mutuo. Para ello es indispensable Dialogar, Razonar y Argumentar con la mayor serenidad y calma posibles, evitando discutir acaloradamente, con la finalidad de llegar a un cambio o entendimiento. Cuanta menos agresión existe en un intercambio de ideas, menos interferencias y desviaciones hay para lo que en realidad importa a ambas partes. Es bien conocido que en los negocios hay que dejar a un lado las emociones (al menos, normalmente).

El Negociar suele funcionar cuanto:

- menos grave o intenso sea el tipo de Maltrato.
- menos grave sea el tipo de Maltratador.

OLVIDARSE DE NEGOCIAR CON PSICÓPATAS Y NARCISISTAS PERVERSOS: A lo sumo, puede ganarse algo de tiempo si les conviene para sus planes o si se ven impedidos de ejercer su posición de poder, pero a la primera oportunidad reiniciarán el Maltrato.

Pros: Posible resolución pacífica del conflicto.
Contras: Resolución ardua y lenta, o directamente inacabable, del conflicto. Además, muchos Maltratadores evitan activamente cualquier tipo de diálogo (donde ambas partes escuchan).

Demostrar el Maltrato Psíquico


Consiste en poner en evidencia al Maltratador ante Terceros, a fin de que estos tomen medidas o de que el primero desista en su actitud para evitar tales posibles medidas.

Uno de los mitos del Maltrato Psíquico es el tema de su demostración, pero, como puede observarse en la sección correspondiente de este portal, la realidad es bastante más esperanzadora.

Descubrir el Juego al Maltratador


De similares características a "Demostrar el Maltrato Psíquico", pero aquí se intenta poner en evidencia de manera clara y directa -pero amable y educada- el Maltrato ante el Maltratador, a fin de que el primero pierda su fuerza o, directamente, su sentido.

Es muy efectivo describir de la manera más breve y clara posible el mecanismo o proceso psicológico que ha utilizado el Maltratador para llegar a determinada conducta o conductas: Cómo hace lo que hace, su intención, su motivación, la circunstancia que aprovecha, etc.

Este tipo de respuesta defensiva se basa en el mismo principio que implica el desvelar un truco de magia, el explicar un chiste o el mencionar por anticipado el final de una película: Estos pierden parcial o totalmente su gracia o su sentido.

Adicionalmente, la Víctima logra una situación de poder y control sobre la conducta del Maltratador que también frenará nuevos intentos de Maltrato. Al haber descubierto el método del Maltratador y al manifestárselo abiertamente a éste, la Víctima demuestra que ya no caerá en la misma trampa de costumbre.

Por supuesto, ante ninguna respuesta defensiva puede esperarse que el Maltratador reaccione con sorpresa o felicitando sinceramente a la Víctima. Normalmente éste actuará como si nada hubiese pasado, pero ello no se trata más que de otra de sus estratagemas para mantener un control y dominio aunque no sea más que en las apariencias. Sobre todo cuando se ha instaurado una estructura muy maltratadora, el Maltratador sobredamente dispone de herramientas y datos suficientes para justificar o incluso negar cualquier tipo de acusación, por más acertada que sea ésta. Pero en el fondo, una vez descubierto su juego, todo Maltratador suele verse obligado a recurrir a otros tipos de conductas maltratadoras, cuando no a desistir directamente del Maltrato.

Identificar al Posible Maltratador


Es fundamental intentar averiguar qué tipo de Maltratador puede ser la persona con la que se está tratando, por dos motivos:


- porque algunos tipos de Maltratadores no permiten defensa alguna.
- porque algunos tipos de Maltratadores pueden reaccionar de manera completamente inesperada y despiadada.

LOS MALTRATADORES MÁS INVULNERABLES Y MÁS PELIGROSOS SON:

- EL MALTRATADOR PSICÓPATA.

- EL MALTRATADOR NARCISISTA-PERVERSO.

- EL MALTRATADOR NARCISISTA.

- EL MALTRATADOR PARANOIDE.

CON ÉSTOS SÓLO PUEDEN ADOPTARSE MEDIDAS DEFENSIVAS DE TIPO EVITATIVO, SOBRE TODO AL PRINCIPIO DE CONOCERLES. UNA VEZ INSTAURADA LA RELACIÓN VÍCTIMA-MALTRATADOR, RESULTA EXTREMADAMENTE DIFÍCIL DEFENDERSE O ESCAPAR DE ELLOS.


Atención: Debe evitarse especialmente todo contacto con el Maltratador Psicópata. Es de extrema peligrosidad, no tanto física, como se suele creer (la mayoría de psicópatas no llegan a asesinar jamás), pero es capaz de arruinar la vida de cualquier persona de muchísimas maneras diferentes. Si acaba de conocer a uno, huya de él cuanto antes. Si ya hace algún tiempo que le conoce, asegúrese de tomar las máximas precauciones e intente alejarse completamente de él, o recurra a ayuda profesional.

Para otros tipos de Maltratador puede recurrirse a las pautas de defensa explicadas en este apartado con mucha más facilidad y probabilidad de éxito, aunque siempre será aconsejable intentar aplicarlas antes de que la relación se halle demasiado avanzada o deteriorada, así como también será aconsejable intentar recurrir a ayuda profesional.

Perder el miedo a las represalias


Toda Víctima de Maltrato Psíquico suele reprimirse a la hora de defenderse, aún sabiendo qué debería hacer, debido a las amenazas, posibles venganzas, castigos, etc. que el Maltratador "puede llegar a ejercer".

Es decir, que muchas Víctimas no suelen defenderse por temor a que el Maltrato Psíquico llegue a ser todavía mayor o peor, o que, incluso, se convierta en Maltrato Físico.

La Víctima debería intentar evaluar de la manera más aproximada a la realidad posible qué hay de verdadero tras esas amenazas o posibles represalias tan temidas, siempre, por supuesto, teniendo especial cuidado en cuanto a un posible pasaje al Maltrato Físico, pero intentando no distorsionar o magnificar los posibles peligros.

El Maltratador pretende dominar a la Víctima con el miedo, para paralizarla y manipularla a su antojo, pero toda Víctima debe tener bien claro lo siguiente:

- La mayoría de las consecuencias temidas, a menudo no son bien predichas por la Víctima y jamás llegan a suceder.
- Como la mayoría de los Maltratadores Psíquicos no son más que unos acomplejados cobardes, todas sus amenazas y demostraciones de poder casi siempre carecen de real sustancia, resultando meros fuegos de artificio: ¡Perro ladrador, poco mordedor!

Parar los pies enseguida


Ante el primer indicio, atisbo o insinuación de Maltrato Psíquico, la posible Víctima puede reaccionar de manera dura y contundente, sin temor a represalia alguna, ya que esto tomará por sorpresa al Maltratador y le dará de entrada una clara idea de que está tratando con una persona dispuesta a hacerse respetar.

Por ejemplo, tomemos por caso que en el trabajo un superior se propasa sexualmente con un empleado o empleada.

Es muy importante que, desde la primera vez, éste o ésta le exijan disculpas de inmediato a dicho superior, pero, además, en un tono que demuestre claramente su enfado e indignación, en voz bien alta y clara, y mirándole fijamente a los ojos.

Debe mostrarse firmeza, valentía y contundencia. Debe intentarse no titubear o empezar con frases que indiquen debilidad o inferioridad, como "Perdone... ¿Podría pedirle que, por favor, intentara no volver a hacer eso, por favor?". Éste no es el momento de ser amable y bondadoso. Es el agresor quien se ha equivocado, y no hay que pedirle nada ni disculparse anticipadamente por el supuesto atrevimiento de hacerle una pequeña petición: éste es el momento de exigirle una disculpa a él y de enseñarle con quién está tratando.

Toda persona debería aprender esta actitud a modo preventivo, antes siquiera de conocer a un posible Maltratador, y toda Víctima debería llevarla a la práctica ante la posibilidad de cualquier Maltrato, especialmente, antes de que éste se instaure y se haga rutina, ya que después es mucho más difícil poner cualquier clase de freno.

Evitar al Maltratador


Consiste en intentar alejarse del Maltratador de manera definitiva o, en su defecto, de manera lo más prolongada posible en el tiempo.

Como regla general -siempre y cuando sea posible- la mejor defensa frente ante un Maltratador consiste en evitar su presencia física, por dos razones:


- Dado que todo Maltratador jamás desea realmente cambiar, es decir, dejar de ser un Maltratador, y va a hacer todo lo que esté a su alcance para seguir siéndolo (aunque el diga que no lo es).

- Dado que todo Maltratador suele disponer de una vasta experiencia y habilidad, así como de un amplio repertorio de "jueguecillos", frases y formas de hacer daño adquiridos a lo largo de toda una vida de práctica, contra los cuales cualquier persona normal o mentalmente sana se hallará naturalmente incapacitada para defenderse o evitar sus efectos negativos.


La evitación del Maltratador siempre implicará pues una de las siguientes posibilidades:



(a) Una Evitación Física Breve o Transitoria del mismo.

(b) Una Finalización de la Convivencia o un Abandono del Maltratador, que, por lo tanto, resulta en una evitación de carácter más prolongado, pero no necesariamente definitivo o permanente.

(c) Una Finalización de la Relación con el Maltratador, que excluye tanto la convivencia como cualquier tipo de comunicación con el mismo. Aquí la evitación física es definitiva.


Intentar Evitar al Maltratador NO funcionará si la evitación se intenta bajo tres condiciones:


(1) La pretensión -consciente o inconsciente- de que el Maltratador cambie (porque ello no sucederá).

(2) Si la evitación es temporal (porque el Maltrato tarde o temprano volverá a iniciarse o, incluso, aumentará en los pocos momentos de contacto).

(3) Si la evitación se realiza sin el apoyo de otras medidas defensivas (porque la evitación no elimina de por sí lo que el Maltratador pueda hacer cuando vuelva a darse el contacto con el mismo).


Planificar la Huída


Si, llegado el caso, la Víctima de Maltrato Psíquico decide finalizar la convivencia laboral, familiar, escolar, de pareja, etc., es fundamental que evite improvisaciones que después le acarreen otros tipos de problemas (ej. económicos) de igual o mayor gravedad, y es fundamental, por lo tanto, que elabore aunque sea un mínimo plan de acción. Son muchísimas las personas que han arruinado sus vidas reaccionando por impulso, al intentar huir de sus ya muy lamentables situaciones.

Algunas recomendaciones para llevar a cabo de la mejor manera posible la desvinculación con respecto a un Maltratador son:

Actuar cuando la situación esté tranquila, para no levantar sospechas. En los momentos de mayor tensión, el Maltratador está más alerta y desconfiado.

No dar información ni indicios de los planes, para evitar el control o generar una resistencia que impida el éxito de los mismos.

No tomar tranquilizantes ni drogas, para estar alerta y con lucidez para pensar, decidir y defenderse con la mayor eficacia posible.

Conocer lugares donde poder recibir ayuda o donde tener a alguien de confianza, si la huída se complica.

Preparar una lista de teléfonos de amigos, parientes, médicos, psicólogos, abogados, escuelas, etc. a los que pueda recurrirse al huir o si la huída se complica.

Guardar los documentos y anotaciones importantes en lugar seguro.
Recuérdese siempre que una huída mal realizada puede generar además un pasaje del Maltrato Psíquico al Maltrato Psíquico, lo cual constituye un importante motivo adicional para hacer una buena planificación previa.

Evitar Discusiones Bizantinas


En el mismo instante que una Víctima detecte el inicio de una discusión o enfrentamiento, debería evitar hacerse eco de las provocaciones y manipulaciones del Maltratador para tergiversar sus palabras y para diluir el planteamiento original en interminables y calurosas discusiones. Es decir, que debería evitar lo que el Maltratador desea.

Para lograrlo, es imprescindible lo siguiente:

dar por sentada la propia posición con respecto a uno o dos temas (no más).
dar por sentada la propia posición, idealmente, una sola vez, o, a lo sumo, hasta dos o tres veces (si desea asegurarse que ha sido escuchada).
Al evitar prolongar inútilmente cualquier enfrentamiento con el Maltratador, la Víctima transmite claramente su mensaje, expresándole exactamente sus deseos, sin distorsiones y sin pasar otro rato desagradable (sumado a los anteriores y, si no se hace algo, sumado también a innumerables posteriores).

Además, así la Víctima demuestra que toma el control de la situación, al decidir que ha dado por terminado el enfrentamiento cuando ella así lo ha deseado, creando un precedente para siguientes enfrentamientos (o, ya, "tentativas de").

Asegurar la Independencia Económica


Antes de que los problemas derivados del Maltrato Psíquico lleguen a un punto demasiado grave, y a fin de contrarrestar la posición de poder del Maltratador, es fundamental que la Víctima disponga de unos mínimos recursos económicos de manera completamente independiente.

Tal y como está organizada la sociedad actual, quien tiene más dinero, manda o, como mínimo, se le hace más caso. Un buen respaldo económico facilitará decisiva y terminantemente a la Víctima el uso de cualquier tipo de defensa e inutilizará sin más buena parte de las posibles conductas maltratadoras que esté recibiendo.

Lamentablemente, para ciertos tipos y niveles de Maltrato Psíquico, lograr una independencia económica puede llegar a resultar una tarea sumamente dificultosa, por no decir imposible. Pero, aún considerando estos casos, toda Víctima debe saber que a lo largo de todo el proceso de Maltrato Psíquico existen momentos en que el Maltratador baja la intensidad del Maltrato y en que la Víctima se sentirá con mayor disposición, fuerza de voluntad, libertad, autoestima, etc. para luchar por sus propios planes.

La Víctima deberá aprovechar esos valiosos momentos, ya que el Maltratador siempre tenderá a dificultarle disponer de muchos.

Demostración de Poder


Como todo Maltrato Psíquico de una u otra manera implica un abuso de una posición de poder -sea ésta del tipo que sea-, la Víctima puede verse en la necesidad de recurrir a una posición de poder propia que le permita equilibrar la situación de Maltrato con la finalidad de mitigarla o eliminarla por completo.

Toda Demostración de Poder puede ejercerse sólo como un aviso o advertencia (ej. verbalizar el propio poder económico), o directamente haciendo uso de ese poder (ej. conseguir una vivienda e irse de la casa del Maltratador).

Dentro de la primera variante, la Víctima siempre deberá evitar que su advertencia parezca o caiga en la amenaza, lo cual es difícil de lograr, ya que el Maltratador siempre intentará hacer creer que lo es a fin de situarse como Víctima injustamente ofendida.

El Recurrir a una Autoridad es un típico ejemplo que entra dentro de la segunda variante de una Demostración de Poder. Al respecto, consideramos que es necesario acabar con la infantil idea del "soplón", "chivato" o "alcahuete" como actitud supuestamente repudiable. Una Víctima no tiene por qué demostrar a nadie que es capaz de resolver los problemas por sí sola, especialmente cuando vienen de una actitud verdaderamente repudiable: la del abuso. Todo Maltratador intenta hacer creer que su comportamiento es una justa reacción al comportamiento de la Víctima, pero, cuando ésta se defiende, entonces intenta hacer creer que el de ella no lo es, sea cual sea su defensa.

El concepto negativo de recurrir a una autoridad debe dejar de ser tan complaciente con los deseos y la ideología de los Maltratadores, para empezar a ser un concepto mucho más complaciente con los de las Víctimas. En las sociedades civilizadas se buscan vías pacíficas de solución, que pueden no ser convenientes para el Maltratador, pero que están basadas en el respeto a los derechos de las personas (incluídos los del mismo). Cuando estos no se respetan, alguien debe hacer algo, solo, o con apoyo.


Pros: Como todo Maltratador en el fondo es un cobarde -por más que a la Víctima le parezca lo contrario-, la puesta en escena de cualquier demostración de fuerza suele amedentrarle de manera instantánea.


Contras: La Víctima deberá asegurarse de que su "carta" es suficientemente confiable, estable y contundente -no débil ni circunstancial -, ya que el Maltratador volverá a actuar si descubre un resquicio de vulnerabilidad al respecto.

Combinar y Repetir las Pautas de Defensa


Ello es necesario si la Víctima busca un efecto lo más contundente y duradero posible. En algunos casos, con la puesta en práctica de una sola pauta de defensa, también puede lograrse tal efecto, como, por ejemplo, si lo que se desea es simplemente sacarse de encima al Maltratador en un momento dado. Sin embargo, lo más frecuente es que dicha combinación y repetición resulte totalmente necesaria e imprescindible. Ningún Maltratador suele darse fácilmente por vencido, e incluso recordar que con muchos no hay defensa que valga salvo la evitación.

Actuar Según Etapas


Siempre y cuando el Maltrato resulte relativamente estable o prolongado, toda Víctima debería intentar defenderse de manera diferente en base a diferentes etapas o momentos, ya que en cuanto inicie sus primeros intentos de defensa empezará a crear nuevas situaciones que le obligarán a adaptarse a los cambios que ella misma habrá generado (de lo contrario, el Maltratador acabará venciéndole nuevamente). Existen tipos de defensa completamente efectivos en un momento dado, pero altamente contraproducentes más tarde.

Por ejemplo, existen tipos de defensa que imponen al Maltratador un claro mensaje, pero, una vez firmemente establecido éste, es necesario pasar a otros tipos de defensa que le den mayor sentido, que lo refuercen o que inicien la corrección de alguna conducta diferente.

En todo caso, siempre será fundamental que la Víctima intente hallar por sí misma una estrategia por fases en base a lo que crea más conveniente. También, recuérdese que tal estrategia puede consistir tanto en una sola fase como en varias, pero no en muchas ya que ello puede llegar a resultar demasiado complicado.

Mostrar Seguridad


Como ya se ha mencionado, es fundamental no sólo lo que se dice, sino cómo se dice: Al demostrar una convicción que refuerza lo que se dice, se lo hace más creíble, más verdadero, aún para un Maltratador.

Aunque al principio puede resultar muy difícil, la Víctima debe comenzar a intentar no bajar la vista, titubear, dejarse cambiar de idea a la primera resistencia del Maltratador, etc.

A la Víctima no debe preocuparle que interiormente se sienta insegura: Lo importante es empezar, dar unos primeros pasos, y hacerlo como si de una actuación teatral se tratara. A medida que transcurran los ensayos, el Maltratador -y la propia Víctima- irán descubriendo una creciente fuerza contra el Maltrato, una fuerza cada vez más poderosa, que finalmente culminará en una fuerza de convicción completamente inusitada y decisiva.

Respuesta Fuera de Contexto


Esta es una técnica verbal que consiste en mencionar algo fuera de la lógica habitual del Maltratador, haciéndolo de manera inesperada, por sorpresa. Es decir, devolviéndole lo mismo que suele hacer: Desconcertar y paralizar.

Por ejemplo, mencionando cualquier refrán o aforismo, no importa si tiene sentido o no, tras cualquier intervención maltratadora. O, directamente, trayendo a colación cualquier tema que no tenga nada que ver con lo que el Maltratador acaba de decir o hacer.

Por supuesto, siempre deberá recurrirse a esta técnica de manera que no se note el truco y, especialmente, controlando el nivel de tensión del Maltratador: No aplicarla en momentos de gran tensión, a menos que se esté muy seguro del posible resultado. Por otra parte, casi siempre será necesario complementar esta técnica con alguna otra para que así tenga un efecto verdaderamente substancial.

El Maltratador suele contar con una serie de frases que dejan sin respuesta o sin salida a la Víctima por pertenecer a su propia lógica personal, asocial, retorcida y despiadada o, directamente, por carecer de lógica o sentido alguno. Totalmente al contrario de lo que la Víctima suele creer o sentir, no es que ésta se halle mentalmente incapacitada para comprender ni -por el contrario- que "exagere" las cosas, sino que es el Maltratador quien dice insensateces. Lamentablemente, son precisamente éstas insensateces lo que normalmente se acaba imponiendo.

Por otra parte, al Maltratador en realidad poco suele importarle si lo que está diciendo tiene sentido o no para la Víctima. Es más, cuanto menos sentido tenga, muchas veces, mucho mejor.

El cerebro humano posee la tendencia natural a buscarle el sentido a todo, a las cosas que provienen de la realidad, para así ordenarlo y comprenderlo todo racionalmente. Entonces, si recibe incoherencias, empieza a bloquearse, confundirse, alterarse, etc., que es precisamente lo que el Maltratador quiere porque, además del sufrimiento implícito, tal falta de sentido empuja a necesitar urgentemente cualquier tipo de respuesta, la primera que aparezca: Y ahí estará él, muy amablemente, para otorgársela generosamente a la Víctima (bajo la forma de otra insensatez más, claro).

Si la Víctima (siempre con un poco de práctica, habilidad y picardía) logra empezar a introducir sus propias pequeñas insensateces, pronto tendrá a un Maltratador Psíquico grandemente desconcertado y, por tanto, más controlable, dócil, manejable... En definitiva, menos insensato.

Ser Consecuente


Para que otras defensas no pierdan fuerza, debe intentarse mantener una coherencia en lo que se diga o haga. Por otra parte, dada la dificultad del tema, la Víctima tampoco debe obsesionarse ante sus propias contradicciones (por más que el Maltratador se las recuerde o remarque, o se las induzca).

No Obsesionarse Ante los Propios Fallos o Errores


Por más que el Maltratador se los recuerde o remarque, o incluso se los induzca, la Víctima no debe obsesionarse ante sus propios fallos o errores, ya que establecer una defensa eficaz es una tarea que suele resultar muy compleja para cualquier persona (y en determinados casos suele resultar además inútil e imposible). Una defensa eficaz requiere práctica, tiempo y paciencia.

No Anunciar Lo Que Se Va a Hacer


No advertir, no prevenir, no alertar, no anunciar, etc. y, sobre todo, jamás amenazar. Todo ello implicaría, como mínimo, darle una información al Maltratador y, por lo tanto, facilitarle las cosas. Cuanto menos sepa un Maltratador acerca de las intenciones de la Víctima, menor poder y control tendrá sobre la misma y, consecuentemente, menor libertad de acción para maltratar.

Además, avisarle de lo que se va a hacer será interpretado no como una atención o amabilidad, sino como un signo de debilidad, de falta de seguridad y de poca inteligencia.

Identificar las Falacias


Consiste en tratar de descubrir los argumentos o frases incorrectos del Maltratador desde el punto de vista de la Lógica Matemática, así como en señalarlos o verbalizarlos, a fin de cobrar un mayor control en los intercambios verbales, discusiones, etc.

Por supuesto, ello también incluye el intentar evitar los propios fallos lógicos (a menos que resulte conveniente para la propia defensa).

Identificar las Paradojas


Consiste en intentar descubrir y verbalizar las contradicciones o incoherencias entre los niveles verbales y no verbales de comunicación, a fin de evitar sus efectos de confusión.

Por ejemplo, cuando el Maltrador dice que permite un comportamiento dado a la Víctima, pero, cuando ésta lo lleva a cabo, le trata de manera agresiva. En esos casos, si la Víctima reclama explicaciones frente a esta reacción, el Maltratador responde que "él no ha prohibido nada".

Este ejemplo es muy habitual en sociedades autoritarias o dictatoriales donde se quiere evitar una acusación de dicha naturaleza. Si pretende prohibirse una lengua, se dice que se permite, pero cuando alguien la utiliza, se le reprime brutalmente. Suele pasar lo mismo en personas de elevada hipocresía, en personas que no desean que sus verdaderas intenciones sean desveladas, etc. Afirman una cosa, pero, en el fondo, opinan lo contrario, acabando por imponerlo o demostrarlo.

Las paradojas son también utilizadas por personas con una enorme y patológica inseguridad en sí mismas, que dicen una cosa pero, más tarde, demuestran lo contrario.

Respuesta Paradójica


Consiste en utilizar la paradoja, la técnica psicológica más poderosa que existe: Por medio de contradicciones solapadas y desconcertantes se busca disuadir al Maltratador en su conducta.


Pros: Bien utilizada, la paradoja es capaz de lograr los mejores resultados como defensa contra el Maltrato Psíquico.


Contras: Es una de las respuestas defensivas más dífíciles de aplicar. Requiere bastantes conocimientos, bastante práctica, e, incluso, más habilidad personal que otros tipos de respuestas.

Comprensión y Explicación


Con éstas tomamos como referencia el concepto de "Empatía" desarrollado por el psicoanálisis moderno, que indica que ambos aspectos deben hallarse presentes en todo vínculo donde se desee que la verdad (inconsciente) surja.

Por supuesto, a un nivel de estrategia defensiva -así como de convivencia en general-, la Comprensión y la Explicación también resultarán de suma importancia, pero deberán evitarse cuando ya se hayan intentado sin éxito en repetidas ocasiones, o cuando un caso en particular no permita ejercerlas.

Es harto frecuente que las Víctimas de Maltrato Psíquico se muestren demasiado comprensivas y den demasiadas explicaciones sin éxito alguno, por lo que este tipo de respuesta defensiva deberá ser utilizado en Maltratadores de poca gravedad o que estén sinceramente abiertos a expresar sus verdaderos pensamientos y sentimientos, así como abiertos a escuchar a la Víctima (aunque todo ello sea en un breve momento de lucidez).

Tampoco se trata de sobrecargar al Maltratador con demasiadas explicaciones que lo apabullen o que no pueda comprender. A veces, basta un solo comentario explicativo para que el receptor se halle satisfecho.

Por otra parte, el ofrecer demasiadas explicaciones puede dar a entender una inseguridad de la que el Maltratador se aprovechará, o una pobre convicción personal que hará poco creíbles las explicaciones más verdaderas.

Finalmente, el hablar demasiado puede llevar a equivocarse y a hablar de más, diciendo algo que el Maltratador pueda utilizar negativamente.

Interpretación Psicoanalítica


Consiste en verbalizar los sentimientos de una persona con respecto a un tema, previo conocimiento mínimo de la misma, a fin de hacerle descubrir una verdad oculta para ella hasta ese momento.

Aunque la Interpretación Psicoanalítica está pensada básicamente para su utilización en un contexto terapéutico, no hace falta demasiado esfuerzo para suponer que dicha utilización puede extenderse a otros campos –entre ellos, el de la defensa contra el Maltrato Psíquico-.

Esta técnica, sin embargo, debe ser aplicada con especial cuidado a aquellos Maltratadores que resulten demasiado agresivos, ya que el desvelar verdades siempre resulta desagradable (especialmente, si nadie lo ha pedido) y algunas verdades duelen mucho.

También puede suceder que la Víctima se equivoque en su interpretación, por lo que siempre deberá basarse en hechos y argumentos lo más sólidos posibles a fin de no caer en una injusticia y agregar más problemas.

Utilizar Contraproyecciones


Las Contraproyecciones son respuestas verbales que devuelven al Maltratador sus intentos de atribuir sus pensamientos o acciones reprobables a los demás (es decir, sus Proyecciones) a través de acusaciones, comentarios o críticas injustos, hirientes, provocativos o, simplemente, equivocados por completo.

Recuérdese que todo Maltratador Psíquico siempre intenta eludir todo acto que pueda comprometerle negativamente, utilizando todo tipo de maniobras para desviar la atención de sí mismo. Con ello, logra hacer sentir culpable o egoísta a la Víctima y que ésta se haga responsable de resolver o de ocuparse del problema que, en realidad, está en él.

Por ejemplo, si el Maltratador dice: "Tú has provocado esto" / "Tú has hecho que esto se rompa" / "Tú siempre te estás quejando de todo" / etc., una Contraproyección sería: "No, tú lo has provocado" / "No, tú lo has roto" / "No, eres tú quien siempre se queja de todo" / etc.

Algunas Contraproyecciones aplicables en general serían: "No intentes endilgarme lo que tú haces / lo que a ti te pasa. Tú eres quien (...)" / "No intentes desviar la atención acerca de responsabilidad en esto / de lo que tú haces / de tu propio egoísmo" / "No me achaques tus propios problemas / defectos" / "Estás intentando eludir tu responsabilidad en esto".

Por supuesto, siempre deberá tenerse cuidado al utilizar este tipo de respuestas si se considera que pueden provocar alguna represalia grave como Maltrato Físico, un despido (no deseado) o una expulsión del hogar. A ningún Maltratador le gusta que le contradigan o le descubran, y mucho menos que se intente hacer que reconozca su responsabilidad en algunos temas.

Frases de Auto-Defensa


Las siguientes Frases de Auto-Defensa no pretenden formar una lista exhaustiva, pero sí una muestra de las verbalizaciones más efectivas para defenderse del Maltrato Psíquico.

Recuérdese que estas frases representan, sobre todo, ideas, y que, por lo tanto, deberán adaptarse según las necesidades del contexto de cada caso. Pueden tomarse como base para construir frases propias.


· ...No me gusta que me hagas esto. Por favor, te pido que no lo vuelvas a hacer.
· ...Eso lo dices tú.

· ...Tus palabras / Tu conducta me ha ofendido / me ofende. Discúlpate inmediatamente.

· ...Has herido mis sentimientos. Quiero que te disculpes.

· ...No tengo por qué tolerar tu comportamiento / lo que me estás diciendo / lo que me haces. Si insistes con ello, tendré que dejarte hablando solo / irme / abandonarte / hablar con el jefe / etc.

· ...Tu edad / años de experiencia / título universitario / libro / etc. no te da/n automáticamente la razón en todo, ni muchísimo menos.

· ...¿Por qué has dicho esto? / ¿Qué quieres / has querido decir con esto? Explícate.

· ...Lo que acabas de decir me ha ofendido.

· ...Has dicho esto para que los demás (...), pero a nadie le importa más que a ti.

· ...Te he dicho que a mi no me interesa eso. ¿O me vas a decir tú lo que me interesa a mi?

·... ¿Qué pasa? ¿Te molesta que no te permita que me digas / hagas lo que no me gusta? Lo siento, no estoy dispuesto/a a tolerar que me hagan daño / hieran mis sentimientos / me hagan perder el tiempo / intenten confundirme.

·... A ver... ¿Qué es eso tan importante / imprescindible que necesitas / quieres decir? A ver. Dilo, dilo. A ver. (Paradoja basada en una orden, verbalizada de tal manera que -como es la intención- se logre precisamente lo contrario).

· .. Perdona, no siempre tengo tiempo para escucharte. Tengo otros asuntos en que pensar / en que ocuparme, además de los que a ti te interesan.

· .. No lo sé si eso puede ser peligroso para mi. En todo caso, es mi decisión.

· .. No lo sé si eso puede ser peligroso para mi, pero parece que para ti sí es muy peligroso que yo lo haga / vaya. (Contrarrespuesta a "¿por qué?": Porque no te gusta nada que yo haga esto / que yo haga cosas / que yo vaya /etc., e intentas que tenga miedo / meterme miedos).

· ...No lo sé si eso puede ser peligroso para mi. Lo que sí sé es que estás intentando hacer que tenga miedo para que yo no vaya / haga eso / etc. Paso de tu mal rollo / Buen intento / Tendrás que buscarte una estrategia un poco mejor.

· ...Tú hablas mucho / dices muchas cosas, pero en el fondo / en realidad no sabes de qué estás hablando / te lo inventas / no dices nada.

· ...Deberías fijarte un poco más en tu vida / tus cosas, antes de fijarte tanto en la/s de los demás. Te hace mucha falta.

· ...¿Para qué quiero yo hacer eso / escucharte? ¿Cuál es la gran ventaja? Vamos, a mi no me hagas perder el tiempo.

· ...Si tuvieras tantas virtudes / conocimientos / etc. como pretendes demostrar, no estarías aquí / no estarías en este trabajo / no hubieras tenido tantos fallos en (...) / etc.

· ...¿Por qué haces / dices esto? Explícamelo. Yo lo sé, pero quiero ver si tú también. (Aquí se intenta que el Maltratador se sincere, con el peligro para él de que si no lo hace tendrá que quedarse con la duda, lo que significaría un menor control sobre la Víctima).

· ...¿Qué pasa? ¿Es que no tienes / ya no tienes / te has quedado sin argumentos? (Para cuando el Maltratador intenta abandonar el diálogo y dejar de razonar, recurriendo incluso a algún tipo de agresión, elevando el tono de voz, interrumpiendo, amenazando, etc.).

· ...Una manera de hablar cuando no se sabe qué decir / cuando no se sabe de algo, es hablar mucho e irse por las ramas cambiando permanentemente de tema.

· ...Por más que actúes como si supieras mucho / como si siempre tuvieras la razón, a mi no me convences nada.

· ...No sé por qué me tienes tanta envidia, pero...

· ...Tú siempre te apuntas tantos / echas flores / etc., ¿no? Parece que estés intentando compensar una gran falta de afecto / una gran carencia afectiva / todos los defectos que tienes / una gran inseguridad en ti mismo/a...

· ...¿No lo sabes? ¿Lo ignoras? / ¿Me quieres decir que no sabes por qué haces las cosas? (Para cuando el Maltratador se niega a dar explicaciones, y siempre pretende saberlo todo y tenerlo todo controlado).

Frases de Auto-Afirmación


· .. Mis sentimientos son el más maravilloso de los tesoros.
· ...Tengo derecho a ser tratado/a con respeto y dignidad, sean cuales sean mis cualidades o mis defectos, mi posición social, económica, laboral, etc.

· ...Mi persona vale mucho más de lo que parece. Yo valgo muchísimo, aunque a mi o a los demás no se lo parezca.

· ...Día a día puedo mejorar mi vida, aunque sea poco a poco.

· ...No tengo por qué hacer caso de lo que piensen las personas que no me comprenden o que me hacen daño.

· ...No tengo por qué estar de acuerdo con lo que él / ella / etc. me dicen.

· ...Por más que intenten hacerme daño, yo seré capaz de lograr todo aquello que merezco / quiero hacer, y lucharé por ello.

· ...Nadie puede tener siempre la verdad o la razón, por más que lo parezca.

· ...Mis necesidades / Mis motivos son tan importantes como los de los demás.

· ...En la vida existen personas que pueden respetarme / quererme mucho más que esta/s.

· ...Sólo mi razón y mis sentimientos saben qué es lo que yo necesito / merezco / dónde está el límite / cuándo decir basta.